EL LADRÓN DE CEREZAS Una mañana temprano, mucho antes del primer canto del gallo, despertado por un silbido, me asomé a la ventana. Subido a un cerezo –el alba inundaba mi jardín–, había sentado un joven con el pantalón remendado que cogía alegremente mis cerezas. Al verme me saludó con la cabeza, mientras con ambas […]